SOBRE LA OPINIÓN Y LOS CAMBIOS

SOBRE LA OPINIÓN Y LOS CAMBIOS

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Los cambios, benditos cambios, son necesarios.

Hoy me gustaría escribir sobre los cambios de opinión tan cuestionados por muchos de nosotros.

Cuando alguien habla, sea amigo, familiar, conocido, político, etc. y da su opinión con respecto a un tema en específico, los que oímos quedamos con la idea de que eso es “palabra de dios” y que la persona se tiene que quedar con esa forma de ver las cosas eternamente y llevársela a su tumba, pues si después llega a hablar sobre el mismo tema, desde otro punto de vista, lo tildamos de falso, “voltiarepas”, que no es de fiar y quien sabe qué cosas más.

Está bien, yo sé y entiendo que hay gente conveniente que cambia de opinión según sus intereses, pero eso no quiere decir que todo el mundo que cambia de opinión lo sea. Es más, creo que cambiar de opinión debería ser, si no bien visto, por lo menos no mal visto. La gente cambia, sus experiencias cambian, la gente aprende y va adquiriendo más información, lo absurdo y lo que debería ser “mal visto” es que aún cuando la persona tiene más herramientas, más conocimiento y más experiencia nunca cambiara su punto de vista. Si uno no está actualizando lo que piensa y la manera de ver las cosas entonces, ¿cómo evoluciona? Si uno no expande sus propios límites, su propia visión de las cosas, ¿cómo tiene una mejor vida?

Y no, no digo que la regla general sea siempre cambiar de opinión (que no creo que esté para nada mal) pero sí creo que deberíamos dejar de juzgar a la gente que lo hace simplemente porque nos da miedo el cambio y no somos capaces de ver diferentes puntos de vista. Si nos parece “sospechoso” que alguien cambie de opinión, por lo menos deberíamos darle la oportunidad de explicarnos por qué lo hizo, podríamos preguntarle sus razones en vez de saltar a conclusiones apresuradas, ¡tal vez nos sorprendamos y hasta podamos aprender algo nuevo!

*Foto por Arnaud Papa

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