TAN ANHELADOS Y TAN TEMIDOS

TAN ANHELADOS Y TAN TEMIDOS

Cambios

Los cambios: tan anhelados, pero también tan temidos…

La mayoría de veces nos encontramos en alguna de estas dos situaciones:

La primera situación es cuando estamos aburridos de nuestra vida tal y como está en determinado momento, queremos acción, queremos que pasen cosas diferentes, nos gustaría que alguien o algo llegara y que, como por arte de magia, nuestra situación cambiara de la noche a la mañana. En este caso, por lo general, lo que hacemos es ponernos a pensar en una vida diferente, nos hacemos tremendos videos de los cambios que queremos que sucedan, nos imaginamos siendo otros seres casi que totalmente diferentes a lo que somos, haciendo cosas totalmente diferentes a las que hacemos. Esos cambios que hacemos en nuestra mente son un tanto radicales pues necesitamos, desesperadamente, algo que nos salve del tedio y la inconformidad que se apoderan de nosotros tan terriblemente.

La segunda situación es cuando tenemos una vida ‘normal’ en donde creemos estar bien y estamos cómodos con lo que tenemos y con nuestra rutina. En este estado generalmente no queremos que nada cambie y nos aterra pensar en hacer grandes cambios o que la vida nos obligue a hacerlos. No queremos que nada se salga del statu quo ni del control que supuestamente tenemos.

En las situaciones anteriores hay un común denominador: la mayoría los cambios que nos imaginamos en nuestra mente, ya sea porque los queremos o porque los queremos evitar, son de una magnitud importante. Es increíble como “agrandamos” todo y nos cuesta trabajo pensar en algo de proporciones adecuadas pues nos vamos siempre a los extremos ya que creemos que para generar cambios se necesitan grandes transformaciones y/o que para no cambiar la vida que “nos gusta” necesitamos que no pase absolutamente nada.

En cualquiera de los dos casos, lo cierto es que en nuestra vida siempre están pasando cosas y las mismas siempre están cambiando, lo notemos o no, lo queramos o no. En ambas situaciones la transformación de nuestro ser y/o nuestro entorno siempre está sucediendo, pero como no son cosas notorias y “exageradas”, no las hacemos conscientes y no les prestamos atención y son precisamente de esos cambios pequeños que surgen los grandes.

Siempre se nos ha dicho o alguna vez hemos oído que “en los detalles esta lo que verdaderamente importa”, tal vez si nos detuviéramos mas en esos detalles que hacen que nuestra vida sea lo que es, para bien o para mal, loas cambios o la falta de estos, no nos aterrarían tanto como lo hacen pues nos daríamos cuenta que sin necesidad de “exageraciones” podríamos hacer de nuestra vida lo que quisiéramos.

Al final, como dicen por ahí: Lo único constante es el cambio.

*Foto por Rodion Kutsaev