BUSCANDO NUEVAS PERSPECTIVAS

BUSCANDO NUEVAS PERSPECTIVAS

photo-1416702246188-77990fe5f422

Muchas veces estamos desesperados y no encontramos soluciones o salidas a ciertas situaciones que, por más tontas que parezcan algunas, nos roban la paz y nos desequilibran tanto mental como emocional y físicamente. En estas circunstancias lo primero que hacemos es buscar afuera: buscamos culpables, nos preguntamos por qué, empezamos a pensar más de la cuenta y agregamos más peso a algo que ya tiene el suficiente y al final terminamos, en el mejor de los casos, igual a como estábamos. Después de haber hecho todo el ejercicio mental de culpar y de sentirnos peor y de alimentar nuestra “incomodidad” encontramos todo menos respuestas o algo que nos ayude a lo que en principio queríamos: soluciones y mejorar; y lo peor, lo peor de todo, es que volvemos a empezar el ciclo sin darnos cuenta de que lo que hacemos no nos sirve para absolutamente nada aparte de empeorarnos y dejarnos en un callejón sin salida.

Rara vez nos cuestionamos a nosotros mismos porque nos han enseñado a que la culpa la tiene el otro y por lo tanto siempre cuestionamos es al otro, rara vez nos damos cuenta de que lo que estamos haciendo está mal y no nos sirve para alcanzar nuestro propósito porque no nos han enseñado a cuestionar lo que hacemos y a aceptar nuestras equivocaciones, rara vez tomamos responsabilidad de lo que nos está pasando y no nos detenemos a pensar qué hemos hecho para generar esa situación de la que queremos salir tan desesperadamente y es ahí, en lo que rara vez hacemos, en donde tal vez podemos encontrar esas soluciones y salidas tan anheladas.

Queremos salir de la situación, sí, pero en vez de alejarnos, que es una buena opción para ver las cosas más objetivamente, nos involucramos más en ella y cada minuto estamos comprometiendo más emociones y sentimientos que nos impiden sentir la tranquilidad que buscamos, nos quitan lucidez para tomar consciencia de que la solución está dentro de nosotros, no afuera, y debilitan nuestra fuerza de voluntad y valentía para poder tomar decisiones y empezar a actuar sin miedo.

Es importante analizar la situación, pero no como parte involucrada sino como tercero ajeno a la misma. Pocas veces miramos lo que nos pasa desde afuera para encontrar respuestas adentro, pues siempre estamos mirando desde adentro (juzgamos según nosotros) para buscar soluciones afuera y las respuestas jamás están en alguien que no seamos nosotros mismos. Hay que mirar la situación “globalmente”,  indagar nuestros miedos y los de los demás, ponernos en la situación del otro e intentar entenderlo (eso no significa que compartamos y estemos de acuerdo con lo que hace), preguntarnos para qué, mirar los beneficios de la situación, reconocer si realmente es algo por lo que vale la pena preocuparse o no (qué es lo peor que puede pasar?), mirar que podemos hacer para sentirnos más tranquilos, etc.

Si siempre utilizamos una fórmula para encontrar soluciones que no nos da resultados quizás nunca vayamos a llegar a lo que queremos. Hay que empezar a ver las cosas desde una perspectiva diferente y a hacernos otras preguntas a ver si así, de pronto, empezamos a ver una luz, así sea muy pequeña, en el camino.

*Foto por MICH ELIZALDE

Anuncios